Las escuelas, como instituciones, tienden a ser demasiado rígidas y conservadoras. Cualquier cambio que se pretende ejecutar puede exige mucho trabajo, y seguramente llevar mucho años. No podemos olvidarnos que el modelo de un aula no ha cambiado en más de cien años! Con todo, debido a la nueva dinámica mundial, con creciente cantidad velocidad y intercambio de informaciones, las escuelas no pueden mantenerse en sus moldes tradicionales. En resumen, la escuela, así como todas las otras instituciones públicas y privadas, también tienen que reinventarse.
Los cursos del futuro tendrán que presar por el multiculturalismo y la tolerancia. En un mundo cada día más globalizado, los pueblos de diferentes culturas tienen que convivir e respetarse mutuamente. Ya no es fácil encontrar una perfecta homogeneidad de rostros y costumbres, principalmente en las zonas más urbanizadas y desarrolladas económicamente. Igualmente, queda difícil entender cómo éste contacto puede hacerse positivo e interesante para ambas las partes. La diferentes culturas que se ve en sociedades justa puestas en naciones más desarrolladas es algo de extrema riqueza y que pude ser de gran valía. La cultura de un individuo representa la unidad de un pueblo y jamás puede almejar sobreponerse a una otra. Los individuos deben querer aprender siempre con lo distinto a ver si es posible sacar algo que pueda ser interesante. De hecho, es de la mezcla y del contacto cultural que surgieron o se difundieron muchas tecnologías y formas de arte de la humanidad.
El desafío ahí está en lograr esta comprehensión mutua y la manutención de estas diferencias individuales. En otras palabras, es necesario que se aprenda a respetar lo diferente y que la diversidad promueva y encoraja las singularidades.
La educación del futuro será más personalizada.
En lugar de lo que sucede hoy en día, la enseñanza tendrá que flexibilizarse ante los intereses del alumno para atenderlo mejor. Claro que dentro de esta agenda seguirán existiendo partes obligatorias y que siguen un método más tradicional. La diferencia estará en la forma con que se abordarán los temas y las discusiones que podrán surgir a cerca de los mismos.
La tendencia es que la educación empiece a valorizar mucho más la opinión de los alumnos y les de más voz. No habrá solo una cierta respuesta. Los profesores, a su vez, tendrán la importancia de orientar, mediar y promover los debates en clase. Justo ahí entran las nuevas tecnologías y el rol que pueden tener en la formulación de la educación del futuro.
Es más, el profesor tendrá que acostumbrarse a poner sus materiales en la internet y abandonar de manera significativa los papeles. Mantener datos importantes en "nubes virtuales" facilita la organización, evita desperdicios y seguramente ayuda a proteger el medio ambiente.
La educación seguirá un modelo básico mundial y algo estandarizado.
Llevándose en cuenta la globalización y sus efectos cuanto a la mayor movilidad física, hay que haber un sistema sencillo de transferencias y convalidaciones. La respuesta que se dará para esta cuestión es valorizar el intercambio de estudiantes, profesores y otros profesionales de los más diversos sectores. En resumen, una vez que las personas deben ser educadas de una forma más cosmopolita y personalizada, es crucial que sean expuestas al mayor nivel de diversidad posible.
Aún visando ampliar la capacidad del individuo para comunicarse, transmitir ideas y ser afectados por los demás, en la educación del futuro se dará mucho más importancia al aprendizaje de idiomas. Éste
proceso se ha empezado ya y hoy en día la mayoría de los países tienen como obligatorio la enseñanza del idioma inglés.
Sin embargo, el obstáculo para esa medida está en la baja calidad de la educación en la mayoría de los países del mundo. Mientras que en Europa occidental casi la totalidad de los habitantes dominan el inglés con razonable nivel además de su(s) idioma(s) nacional(es); hay Gobiernos en África que ni siquiera pueden especificar cuales son, o cuantos son los idiomas hablados dentro de sus fronteras. En latino américa se están
rescatando las identidades indígenas, que con creciente peso político en diversos países de la región, seguramente recibirán mayor importancia en los sistemas de educación nacionales.
En la educación del futuro los idiomas eje serán: inglés, español, francés, árabe y tal vez portugués. Ahora bien la importancia dada a cada cual se deberá a la región en cuestión y de sus intereses específicamente.
Concluyendo, hoy en día las guerras y choques toman las noticias entre los seres humanos tienen que ver casi solamente a las diferentes maneras de lidiar con un mismo problema. En otras palabras, y pensando de forma capitalista, la comunicación entre los pueblos deja mucho que desear y se está gastando demasiado dinero en persuadir a los demás sobre la superioridad de un gobierno o una cultura vis a vis otro lugar cualquiera.
La educación del futuro tendrá que preocuparse significativamente con promover el mayor entendimiento sobre lo distinto.
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